Radio Guadalupana

Hoy, 26 de febrero de 2020, la Iglesia inicia el tiempo de Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, día de oración y ayuno en el que los fieles reciben la imposición de las cenizas que se elaboran a partir de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior, como símbolo de penitencia, de conversión a la fe, y de la temporalidad del ser humano, frente a la eternidad que solo Dios supone: “en polvo eres, y en polvo te convertirás” (Gn. 3,19).

La ceniza representa un símbolo de muerte, caducidad, pero también de humildad y penitencia, es un signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal.

Esta tradición remota a los primeros siglos del cristianismo, cuando las personas se ponían la ceniza en la cabeza y se presentaban ante la parroquia con un hábito penitencial para reconoces la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios y así poder recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo.

El Evangelio según san Mateo con el que da comienzo una vez más la época cuaresmal, es una exhortación a la transparencia de las obras, que lejos de ser una muestra para recibir alabanza o compasión de los hombres, sean una ofrenda agradable a Dios, pues nadie más que Él sabrá corresponder con la recompensa justa, pues “tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará”. Esto supone, además, confiar plenamente en que Dios Padre jamás abandona a sus hijos, sino que les acompaña en todo momento, dispuesto a atender los anhelos más profundos que se depositan en el corazón humano, y que se ofrecen en cada limosna, en cada ayuno, en cada oración.

La invitación para esta Cuaresma, es a actuar con humildad y paciencia, pues solo con la práctica de estas virtudes, el hombre es capaz de evidenciar las maravillas que Dios obra en su vida, tal como lo ejemplifica la vida misma de María. Como ella, es menester guardar todas las cosas en el corazón, pues el Señor, que ve está en lo escondido, allí donde nadie más es capaz de ver, dará merecida recompensa a lo que allí se encuentra.

Prensa CEV