Radio Guadalupana

“Gloria a ti, Casta Señora”.
Amada Chinita, hoy como ya es tradición en la historia de nuestro pueblo zuliano, nos hemos congregado alrededor del altar para darle gracias a Dios por el hermoso regalo de tu manifestación en esa pequeña tablita tan querida. Hoy, nos llenamos de alegría y te cantamos: “gloria a ti, casta Señora, de mi pueblo bravo y fuerte, que en la vida y en la muerte ama y lucha, canta y ora.”
Hoy este pueblo zuliano quiere consagrarse a ti pues, se encuentra pasando por un valle de dolor y de lágrimas. Durante 310 años nos has acompañado con tu auxilio e intercesión ante tu Hijo Jesucristo. Nunca nos has abandonado. Has caminado con este pueblo como una madre camina al lado de su hijo para acompañarlo, protegerlo y librarlo de aquellos peligros que le puedan acechar. Son muchos los milagros que, en la historia de nuestro pueblo, tu nos has concedido. Somos muchos los que hemos experimentado tu amor de madre. Eres nuestra Madre amada del cielo. Tu amor de Madre se ha derramado sobre este bravo pueblo durante estos 310 años. Desde el mismo día del milagro de esta pequeña tablita, tu caminas con nosotros, nos acompañas y proteges intercediendo ante tu Hijo Jesucristo. No tenemos cómo pagarte todos los beneficios que nos has concedido. Solo sabemos que tú nos invitas a que hagamos lo que tu Hijo Jesucristo nos pide y así agradarte.
Por eso hoy queremos consagrarnos a ti y te pedimos nos ayudes a vivir como tus hijos haciendo del Evangelio de tu Hijo nuestra propia forma de vivir. Ayúdanos a ser hombres y mujeres de fe; hombres y mujeres de compromiso cristiano. Bendice a nuestras familias para que en ellas nuestros niños, adolescentes y jóvenes se formen como buenos hijos de Dios y buenos ciudadanos que velen por el bien de todos y no por sus propios intereses. Tú, pureza y bondad, Madre Santa y Milagrosa, dale fortaleza a las madres para educar a sus hijos.
Hoy a tus pies, te venimos a implorar no nos abandones. Vivimos momentos muy difíciles: Esta crítica situación no sólo violenta los derechos humanos sino el concepto mismo de lo humano. Estamos a las puertas de un colapso que no sólo implica lo político sino también el ámbito económico y social, alejando al venezolano de poder vivir con calidad. Los servicios públicos no funcionan, hay una falta casi absoluta de comunicaciones, instituciones secuestradas, incremento de la corrupción, etc. Algunos quieren transformar todo en retórica política, mientras el pueblo se muere de hambre, de falta de medicinas, de mengua. vivimos en la oscuridad, etc.… Mientras el pueblo sufre y muere pareciera que las autoridades sólo piensan en buscar culpables en otras personas y no aceptar su propia responsabilidad. Y, sobre todo los gobernantes, responsables de proporcionarnos una digna calidad de vida pareciera estar sordos y ciegos ante esta triste realidad. Las instituciones deben estar al servicio de los ciudadanos. Las personas y el pueblo no son esclavos de una ideología y menos de sus líderes. El proyecto de Dios es que todos tengan vida y ésta en abundancia (Jn.10, 10). Por esto, estamos conscientes de que Dios ha escuchado el clamor de este pueblo que sufre y está oprimido por la falta de justicia y libertad. Dios no quiere que su pueblo sufra. Quiere que seamos una gran familia donde todos podamos vivir en justicia, paz y amor. Para lograr que nuestra querida Venezuela viva según el Plan de Dios debemos trabajar por la justicia y la libertad para así alcanzar la paz.
La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña que la política debe estar al servicio de la ciudadanía pues es la más alta expresión de la caridad. La política se debe ejercer no para beneficio personal, ni grupal, ni ideológico sino para el bien común de todo el pueblo. Esta hora aciaga para nuestro pueblo también es tiempo de Gracia, es oportunidad para construir un futuro distinto y en Comunión, es interpelación al compromiso activo del laicado.
“Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre” nos dice el Papa Francisco. Desde el comienzo de la historia de la salvación Dios se nos presenta como “compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad” (Ex. 34,6). Y en medio de este panorama no muy halagador, se convierte el Señor en “fuente de alegría, de serenidad y de paz”. (MV 15) Y por eso acudimos a Ti Casta Señora, Dama del Saladillo, para pedirte intercedas ante tu Hijo Jesucristo por este sufrido pueblo zuliano.
El Papa Francisco también nos recuerda que “«La esperanza de los pobres nunca se frustrará» (Sal 9,19). Las palabras del salmo se presentan con una actualidad increíble. Ellas expresan una verdad profunda que la fe logra imprimir sobre todo en el corazón de los más pobres: devolver la esperanza perdida a causa de la injusticia, el sufrimiento y la precariedad de la vida.”
Chinita amada te pedimos que nos ayude a vivir la solidaridad y la caridad en ejercicio eclesial y recordar en estos momentos otras palabras del Papa Francisco: “No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.” (MV 15)
Finalmente te queremos pedir por nuestros gobernantes: mueve sus corazones, ábreles los ojos y los oídos para que escuchen el clamor de tu pueblo. Ayúdalos a comprender que deben realizar un cambio sustancial en su desempeño; que tienen que escuchar el grito adolorido de un estado próspero pero, que ahora está sumido en una profunda crisis, y que no pueden seguir buscando enemigos externos para justificar los problemas que sufrimos. Pídele a tu Hijo Amado Jesucristo, cambie sus corazones de piedra por corazones de carne. Madre bendita del Zulia escucha la plegaria de tu pueblo amado
Ayúdanos a cada uno de nosotros los fieles hijos tuyos a vivir en oración sincera y humilde y ayúdanos a organizarnos para luchar contra la cultura de muerte que se ha instaurado en nuestro país.
Chinita amada, madre de todos y dignidad de un pueblo imploramos tu bendición, tu custodia y auxilio en esta tu fiesta. Amen.