Radio Guadalupana

La devoción a San José se fundamenta en que este hombre «justo» fue escogido por Dios para ser el esposo de María Santísima y hacer las veces de padre de Jesús en la tierra. Hoy, 19 de marzo del 2020, en tiempos tan difíciles para Venezuela y el mundo, la Arquidiócesis de Coro, nos recuerda que, todos somos hijos del esposo fiel de María, quien custodió los dos tesoros de Dios Padre y la Iglesia Universal.

Desde los primeros siglos, se ha subrayado que San José, además de cumplir con la loable tarea de custodiar a María y dedicarse con amor a la educación de Jesucristo, también protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que es considerado su Patrono.  

Un año antes del Concilio Vaticano I, inaugurado el 8 de diciembre de 1869, el Papa Pío IX indicó haber recibido más de 500 cartas de los obispos y fieles del mundo pidiéndole proclamar a San José como Patrono de la Iglesia. Dentro de los que firmaron dichas cartas se encontraban 38 cardenales, 218 patriarcas, primados, arzobispos y obispos de todas partes del mundo.

A mucho más de un siglo de la publicación de la Carta Encíclica Quam quam pluries del Papa León XIII, y manteniendo firme la devoción a San José, la Iglesia conserva un gran amor a su patrono, a quien Dios confió la custodia de sus tesoros más preciosos.

En su Exhortación Apostólica Redemptoris Custos, sobre la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia, el Papa Juan Pablo II, señaló “7. El hijo de María es también hijo de José en virtud del vínculo matrimonial que les une: «A raíz de aquel matrimonio fiel ambos merecieron ser llamados padres de Cristo; no sólo aquella madre, sino también aquel padre, del mismo modo que era esposo de su madre, ambos por medio de la mente, no de la carne.». En este matrimonio, no faltaron los requisitos necesarios para su constitución. “En los padres de Cristo se han cumplido todos los bienes del matrimonio: la prole, la fidelidad y el sacramento. Conocemos la prole, que es el mismo Señor Jesús; la fidelidad, porque no existe adulterio; el sacramento, porque no hay divorcio.”.

La Devoción a San José

La devoción a San José se fundamenta en que este hombre «justo» fue escogido por Dios para ser el esposo de María Santísima y hacer las veces de padre de Jesús en la tierra. Durante los primeros siglos de la Iglesia la veneración se dirigía principalmente a los mártires. Quizás se veneraba poco a San José para enfatizar la paternidad divina de Jesús. Pero, así todo, los Padres (San Agustín, San Jerónimo y San Juan Crisóstomo, entre otros), ya nos hablan de San José. Según San Callistus, esta devoción comenzó en el Oriente donde existe desde el siglo IV, relata también que la gran basílica construida en Belén por Santa Elena había un hermoso oratorio dedicado a nuestro santo.

Para el Pbro. Alberth Márquez, formador del Seminario Mayor San Ignacio de Antioquía, de la Arquidiócesis de Coro, San José representa una figura muy importante para la Iglesia católica, puesto que, “basándonos en el testimonio bíblico, con la Sagrada Escritura, después de la Virgen María, siempre la Iglesia ha considerado que San José ocupa un lugar central en la historia de la salvación”.

“La Virgen Santísima, sabemos fue preservada de toda mancha y pecado, por ello su concepción de inmaculada, para traer al mundo al Salvador, y San José aunque no es el padre biológico de nuestro Señor Jesucristo, fue a quien le correspondió la tarea de ser el padre adoptivo de Jesús, siendo su custodio, educador y la figura paternal que Dios Padre regala a su hijo, nuestro Salvador,  por tanto la iglesia ha descubierto en este gran hombre precisamente modelo de todas las virtudes que está llamado a testimoniar todo cristiano”, manifestó el Presbítero.

Los franciscanos fueron los primeros en tener la fiesta de los desposorios de La Virgen con San José. Santa Teresa tenía una gran devoción a San José y la afianzó en la reforma carmelita poniéndolo en 1621 como patrono, y en 1689 se les permitió celebrar la fiesta de su Patronato en el tercer domingo de Pascua. Esta fiesta eventualmente se extendió por todo el reino español. La devoción a San José se arraigó entre los obreros durante el siglo XIX. El crecimiento de popularidad movió a Pío IX, el mismo un gran devoto, a extender a la Iglesia universal la fiesta del Patronato (1847) y en diciembre del 1870 lo declaróSanto Patriarca, patrón de la Iglesia Católica. San León XIII y Pío X fueron también devotos de San José. Este último, aprobó en 1909 una letanía en honor a San José.

Sin embargo, el 7 de julio de 1871, el Papa Pío IX escribió el Breve Inclytum Patriarcham donde indicó: “El ilustre Patriarca, el bienaventurado José, fue escogido por Dios prefiriéndolo a cualquier otro santo para que fuera en la tierra el castísimo y verdadero esposo de la Inmaculada Virgen María, y el padre putativo de Su Hijo único. Con el fin de permitir a José que cumpliera a la perfección un encargo tan sublime, Dios lo colmó de favores absolutamente singulares, y los multiplicó abundantemente. Por eso, es justo que la Iglesia Católica, ahora que José está coronado de gloria y de honor en el cielo, lo rodee de magníficas manifestaciones de culto, y que lo venere con una íntima y afectuosa devoción”.

«No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santoNo he conocido persona que de veras le sea devota que no la vea más aprovechada en virtud, porque aprovecha en gran manera a las almas que a Él se encomiendan…Solo pido por amor de Dios que lo pruebe quien no le creyere y vera por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso patriarca y tenerle devoción…» -Santa Teresa.

Protector de María, Jesucristo y de la Iglesia Universal

Es así, como el Pbro. Alberth Márquez, nos hace reflexionar: son pocas las cosas que se dicen de San José en la Biblia, pero uno de los términos que utiliza precisamente los evangelios, es llamarlo San José, “hombre justo”,  recordemos que la palabra “Justo” para el mundo bíblico significa Santo, que practica la justicia, que vive según los mandamientos, por eso, la Santa Iglesia Católica, no duda en atribuirle toda la devoción y amor que merece, porque después de la Santísima Virgen María, es él la figura más importante, por su fe, por su esperanza, por su caridad… Es un ejemplo para toda la Iglesia, es por ello que, se ha declarado patrono de la Iglesia Universal”

Hoy, 19 de marzo del 2020, en tiempos tan difíciles para Venezuela y el mundo, la Arquidiócesis de Coro, nos recuerda que, todos somos hijos del esposo fiel de María, quien custodió los dos tesoros de Dios Padre: su hijo Jesucristo y la Santísima Virgen María, pero además, le atribuyó la protección de su cuerpo místico, la Iglesia Universal.

Libertad Sierra Mavárez

Prensa Arquidiócesis de Coro