Radio Guadalupana

En esta primera reflexión quisiera compartir con los lectores una situación que considero es muy importante abordar en estas circunstancias.

Vivimos una situación muy crítica en el mundo entero, pero, en nuestro país esta crisis se magnifica mucho más por todos los problemas políticos y sociales que estamos afrontando. Y en medio de toda esta realidad, encontramos que la educación está viviendo uno de los peores momentos de la historia. Negar esta realidad es, como dice el dicho criollo, “pretender tapar el sol con un dedo”.

En un estudio realizado por la Universidad Católica Andrés Bello en el año 2019, se plantean varios problemas que se viven en nuestro sistema educativo: “persiste la exclusión y la desigualdad en la educación”; “se ha incrementado la desviación del fin de la escuela, convirtiéndola más en un hospital de campaña que en un espacio para el desarrollo integral del niño, niña, adolescente y joven”; “El fenómeno de la migración docente ha impactado sustancialmente el desarrollo de la actividad escolar. Se contabilizan solo en el 2019 la migración de 56.981 docentes”; “la calidad educativa está en franca vía de la extinción”; “El mantenimiento de la infraestructura escolar es cada vez más escaso”; entre otros. Y este problema se agrava ante la situación que padecemos con la presencia del COVID-19 y la cuarentena que debemos guardar por prevención sanitaria. Como podemos ver, no es muy alentador el panorama en este aspecto.

Pero, la educación es fundamental e imprescindible para el desarrollo de un pueblo. El Concilio Vaticano II, afirma: “El porvenir de la humanidad está en manos de quienes sepan dar a las generaciones futuras razones para vivir y razones para esperar” (GS 31). El Papa Francisco a su vez, nos dice que hay que “reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente”. Ese es el desafío con el cual nos enfrentamos.

En Venezuela, necesitamos con urgencia afrontar el tema de la educación, si queremos construir un país próspero, donde todos disfrutemos de las riquezas que Dios nos ha regalado. La educación es una tarea de todos y no podemos evadir esa responsabilidad. Es urgente que hagamos un esfuerzo todos los actores educativos para poner sobre la mesa este tema de la educación. Y cuando digo “todos los actores educativos” me refiero a todos los venezolanos. El Papa Francisco nos recuerda un proverbio africano que dice: “para educar a un niño se necesita una aldea entera”. Esta urgencia, se enmarca en todo el panorama mundial. Por eso, el Santo Padre nos ha convocado a elaborar un Proyecto de “Reconstrucción del Pacto Educativo”.

Una de las cosas que está en crisis en el mundo actual, es el valor de la persona humana. El Papa Francisco en un encuentro con los estudiantes de las escuelas de los Jesuitas de Italia y Albania explicó que un rabino de la Edad Media cuando explicaba el relato bíblico de la torre de Babel, decía: ‹‹Construir la Torre de Babel no era fácil: tenían que hacerse los ladrillos; ¿y cómo se hace el ladrillo? Buscar el barro, la paja, mezclarlos, llevarlos al horno: era un gran trabajo. Y después de este trabajo, un ladrillo se convertía en un verdadero tesoro. Luego llevaban los ladrillos a lo alto, para la construcción de la Torre de Babel. Si un ladrillo caía, era una tragedia; castigaban al obrero que lo había hecho caer, ¡era una tragedia! Pero si caía un hombre, ¡no pasaba nada!››.

Este relato, nos muestra cómo en nuestra sociedad se ha destruido el valor de la persona humana. Y para restituir ese valor precisamente es necesaria la implementación de una buena educación. Y si esto es urgente en el mundo entero, mucho más lo es en nuestro país que vive una crisis mayor por nuestra realidad socio – política.

Los invito a que tomemos muy en serio este desafío que se nos plantea en este momento.

+ Mariano José Parra Sandoval

Arzobispo de Coro.

03 de mayo del 2020.