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En la Iglesia Católica, existen estos procesos desde hace mucho tiempo, durante el siglo pasado se ha venido trabajando, para ayudar a las personas cuyo matrimonio ha fracasado, y se le brinda la oportunidad de intentar este proceso, con el fin de que si la persona lo desea pueda rehacer su vida, es un derecho. Para solicitar esta posible declaración de nulidad del matrimonio ante un Tribunal Eclesiástico, no solo has de conocer anticipadamente lo que debes hacer, sino también ser consciente, si ese proceso es viable. Es decir, si existen capítulos, causas, incapacidades o vicios del consentimiento, son estos los impedimentos que muy posiblemente llevaran al fracaso de ese matrimonio. Además, no basta que el matrimonio haya fracasado para pensar que es suficiente e intentar dar inicio al proceso como tal.

Para cumplir lo anterior se sugiere buscar la conveniente información, de ahí que luego de tener claro que tu matrimonio ha fracasado y, después de un tiempo suficiente de estar separados, incluso si ya se dio el divorcio, te puedes acercar a tu párroco y contarle la situación. Dependiendo de la respuesta que él te haya dado, puedes dirígete a la Curia Arzobispal e infórmate del resto, en la oficina del Tribunal Eclesiástico y conocer la persona que lleva el proceso, este se le llama, Juez Instructor de la Causa, es un sacerdote que tiene un título de licenciado o Doctor en Derecho Canónico. Egresado de una Universidad Pontificia, como las que existen en la ciudad de Bogotá Colombia, Argentina y otros países.

El proceso, tiene un costo que varía dependiendo de la capacidad económica de la persona, cuyas costas judiciales se llegan a un acuerdo con el Vicario Judicial del Tribunal Eclesiástico, quien fijara las formas del pago de las mismas. Se preguntaran, ¿por qué se paga en la iglesia por un proceso de declaración de nulidad?. Pues debes saber que todo tiene un costo. Además hay gastos que asumir en tinta, con las impresiones, papel, horas de trabajo, todo esto tiene un valor económico.

En cuanto a  la demanda se debe tener en cuanta,  la fecha, el lugar, a que tribunal va dirigida, la dirección y teléfono de las partes (el actor y el demandado, canon 1476),  indicando los hechos y el derecho en que se funda,  además se debe aportar los siguientes requisitos; cedula de identidad, partida de Bautizo de las partes, capia del expediente de su matrimonio católico, partida de bautizo de los hijos si los hubo. Luego se presenta la demanda ante el Vicario Judicial quien dará la aceptación o rechazo. Una vez concluido este paso, le sigue las citaciones de  las partes con la que prácticamente se da inicio al proceso, continúan los testigos de ambas partes,  si todos cumplen sus citaciones ayuda mucho, pero si no se atrasa el procesos como suele suceder.

En otro orden de idea, aunque el derecho canónico estable tiempos procesales, no siempre se suelen cumplir, son muchos los agentes que intervienen en un procesos, y las circunstancias que se presentan son diversas, por ejemplo, el juez instructor de la causa, comienza preparando el escrito de la demanda, pero en este primer encuentro, puede suceder que la parte Actora, a veces no siempre está dispuesta o le cuesta hablar de los hechos, en otros casos puede suceder que los testigos no asistan a las citaciones o incluso se contradigan en sus declaraciones, o que alguna de las partes miente. El juez debe buscar la verdad de los hechos y en este intento pueden suceder muchas cosas. Por eso es que evidentemente se sabe cuándo comienza un proceso pero no cuánto termina, son muchos los elementos que influyen y están en juego.

En cuanto a la declaración de las partes, se reciben por separados, igual que los testigos. Son estas  las que conocen de todo el proceso, los testigos de ambas partes  apenas conocen sus propias declaraciones. Estos últimos han de conocer de los hechos, los testigos son muy importantes siempre y cuando hayan sido cercanos a las personas. Otro elemento que se debe considerarse en los testigos es que no deben ser familiares en lo posible para evitar la parcialidad, ni menores de edad, es conveniente nombras hasta cuatro testigos cada una de las partes, no siempre la cantidad de testigos es lo más conveniente. El aporte de ellos ayuda al proceso siempre y cuando conozcan bien de los hechos antes de que se diera el matrimonio. Puesto que lo que se busca desmostar es que antes de la celebración del presunto matrimonio esa causal o impedimento ya existía, y de ser así, afecto el consentimiento que es lo que hace al matrimonio valido (Cfr. Canon 1057).

También has de conocer que el papa Francisco determinó que los procesos deben ser más breves y, se llegó por decreto que los tribunales pasaran de dos sentencias conformes necesarias para la declaración  de nulidad de matrimonios a una sola. En este momento desde hace unos cinco años, se siguen este nuevo modelo de procesos y se llega a la declaración de nulidad con una sola sentencia  de un Tribunal de Primera Instancia. Antes eran necesarias dos sentencias conformes es decir, en la primera se iniciaba y llevaba el proceso completo, luego pasaba a una segunda instancia, segundo tribunal de apelación y, si las dos resultaban afirmativas se declaraba nulo el matrimonio.

Otro aspecto a tener en cuenta en un proceso de declaración de nulidad, es que ninguna de las partes  debe intentar casarte hasta tanto el Tribunal Eclesiástico no haya  declarado nulo el matrimonio. Se pueden incurrir en una bigamia (Canon 1085). Solo podrán hacerlo cuando el Tribunal te entrega una constancia que indique que tu matrimonio ha sido declarado nulo. Hasta tanto esto no suceda, no debes aspirar contraer nuevas nupcias por la Iglesia Católica.

Hay quienes afirman que la Iglesia se contradice porque declara nulo un matrimonio, cuando la Biblia expresa “que hasta que la muerte los separe” (Cfr. Mt 19, 6), esto último es cierto tanto que ni siquiera el romano pontífice puede declarar nulo un matrimonio valido (Cfr.). ¿Entonces por qué la Iglesia lo hace? Por eso  es que necesariamente existen estos procesos que se encargan de demostrar que aunque se llegó a celebrar ese matrimonio, este no existió, puesto que lo que hace  que  un matrimonio sea válido, es el consentimiento, libre de coacción y sin impedimento (Canon 1073). Por eso no es tan sencillo pensar que un proceso sea fácil, tampoco se debe ser fatalista, ya existen casos que se han logrado en treinta días, siendo el mismo papa Francisco el primero que llevo uno de esos procesos breves y lo logro en ese tiempo. El Derecho Canónico, establece un año para la primera instancia y  seis meses para la segunda (Cfr. Canon 1453).

Como puedes ver un proceso de declaración de nulidad de matrimonio, a simple vista no parece tan sencillo, y aunque te parezca difícil o complicado, no siempre suele ser  así, además en este Tribunal de la Arquidiócesis de Coro que nació con este nuevo milenio, siendo aún muy joven ya se han declarados varias matrimonios nulos, tomando en cuanta la nueva disposición del Papa Francisco. Esto si es posible,  es un derecho que la Iglesia te ofrece, para que puedas rehacer tú vida si así lo deseas.

Pbro. Yofran Antonio Chirinos Hiraola

Doctor. En Derecho Canónico.

Miembro del Tribunal Eclesial Arquidiocesano