Radio Guadalupana Online

En estos días, se ha levantado una polémica muy fuerte alrededor de unas declaraciones insultantes en contra de aquellos venezolanos que están regresando a Venezuela y que por circunstancias muy especiales lo deben hacer a través de las llamadas trochas. Estas declaraciones las han hecho las autoridades que detentan el Poder Ejecutivo de nuestro país y, luego, lamentablemente, fueron reafirmadas por un sacerdote. Las autoridades los han calificado como “instrumentos ‘bioterroristas’ mandados a nuestro país por otras naciones hermanas”.

¿Qué razones tienen las personas que han participado en esta polémica? Me imagino que algunos han esgrimido razones políticas o ideológicas. Yo quisiera verlas desde la luz que nos da la Palabra de Dios y del Magisterio de nuestra Iglesia.

Podemos decir que existen como dos proyectos sobre el ser humano, que se diferencian marcadamente y que nos proporcionan dos posiciones distintas. La primera de ellas la encontramos en la misma realidad de nuestra sociedad. Para muchos el ser humano es simplemente una pieza de la gran maquinaria social que debe acoplarse al lugar que le corresponda. Cualquier intento de rompimiento de este injusto pensamiento es considerado como una sublevación y es condenado. En los sistemas totalitarios esto es el pan de cada día. O la persona acepta lo que el gobierno le impone o se verá perseguida. La persona humana sigue siendo explotada por el propio hombre como si fuera un objeto más de la naturaleza.

Para otros el ser humano es un objeto, inferior a veces a los animales o a las cosas. Por ejemplo, en algunas industrias o fábricas las instalaciones físicas y las máquinas están muy bien aseguradas y son cuidadas con esmero, mientras los trabajadores perciben un salario ridículo.

Otra posición, es la que ve al ser humano como un estorbo. Y así encontramos los programas antinatalistas con sus bien planificadas campañas abortivas y anticoncepcionistas que son una confesión pública de que el hombre se ha convertido en un estorbo para la familia y para la sociedad. Nadie pone en cuestión la necesidad de educar hacia una paternidad responsable, pero, muchas de estas políticas tienen como trasfondo la intensión de suprimir al hombre que podría atentar contra los bienes económicos de una minoría.

Y finalmente, para otros la persona se ha constituido en el mayor enemigo del propio hombre. Y así proliferan las guerras y aumenta la violencia y el odio entre los seres humanos. Las ideas no se defienden con argumentos sino con la imposición de la violencia. Se borra el diálogo para resolver las diferencias. Ya la vida de otro ser humano no vale nada y así mata por un reloj, o un par de zapatos, etc…

Pero el Proyecto de Dios para el ser humano es muy distinto. En el libro del Génesis, donde Dios nos revela que Él es el creador de todo el universo, encontramos en el capítulo 1, versículo 27 estas palabras: “Y creó Dios a los seres humanos a su imagen; a imagen de Dios los creó”. Estas frases son el fundamento por el cual afirmamos que el ser humano tiene una dignidad que nace desde la misma creación pues, Dios ha querido que seamos imagen y semejanza del mismo Dios. Y luego, el Señor Jesús con su obra redentora nos eleva a la dignidad de hijos adoptivos de Dios. Y en esta dimensión “el hombre vuelve a encontrar la grandeza, la dignidad y el valor propios de su humanidad” (Juan Pablo II. RedemptorHominis, 10 a).Podemos decir que, en la obra redentora de Jesús, el hombre es creado de nuevo: “Todos ustedes son hijos de Dios en Cristo Jesús mediante la fe, pues todos los que han sido consagrados a Cristo por el bautismo, de Cristo han sido revestidos. Ya no hay distinción entre judío y no judío, entre esclavo o libre, entre varón o mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.” (Gálatas, 3, 26 – 28) Ser imagen y semejanza de Dios significa que el hombre participa de la vida de Dios; que está proyectado a la felicidad y a llenar sus aspiraciones más profundas.

Como podemos ver el libro del Génesis nos enseña que,en el plan de Dios, el hombre y la mujer al ser creados a su imagen y semejanza poseen una inalienable dignidad que tiene su raíz y su garantía en el designio creador de Dios. Por lo tanto, nadie puede violar esta dignidad. Ver a nuestros paisanos que deben regresar al país por las trochas porque el gobierno no facilita la posibilidad de pasar por los caminos regulares y no les brinda las garantías necesarias para ser tratados dignamente es violar su dignidad y calificarlos de ‘bioterroristas’, es todavía peor.

+Mariano José Parra Sandoval

Arzobispo de Coro