Radio Guadalupana

Carta de Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Gûiza, Vicario Apostólico de Puerto Leguizamo Solano en Colombia, haciendo un llamado “a quienes tienen la responsabilidad de garantizar el derecho de la salud”, para que “no sean indiferentes, no nos dejen solos contemplando la muerte de nuestra gente”.

Ciudad del Vaticano

En una carta publicada por la Conferencia Episcopal de Colombia, Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Gûiza, Vicario Apostólico de Puerto Leguizamo Solano, relata cómo han vivido desde el inicio la crisis del COVID-19 y la situación de la asistencia sanitaria en el vicariato. “Durante los primeros meses de pandemia como en todo el país vivimos la cuarentena con relativa responsabilidad. Lo que talvez no supimos fue aprovechar ese tiempo para prepararnos con miras a una eventualidad como la que estamos viviendo en este momento”, afirmó el prelado.

Servicios de salud

Leguizamo es un municipio región, donde encuentran un punto de convergencia las comunidades el sur del Putumayo, del sur del Caquetá y del norte del Amazonas, de igual manera algunas de las comunidades que habitan la frontera del Perú y del Ecuador. Por esta razón, los servicios de salud se brindan allí para muchas personas de distintos lugares. “Contamos con un hospital de primer nivel –explica Pinzón- con pocas posibilidades de ofrecer un servicio adecuado, aun sabiendo que los otros centros con mejores posibilidades se encuentran muy distantes. Cualquier situación que requiera de una atención con mayor complejidad necesariamente se debe remitir, casi siempre a Puerto Asís en una lancha ambulancia a donde se llega después de poco más de 6 horas de recorrido fluvial”.

Hospitales de fronteras

Monseñor Pinzón expresa que “desde la administración municipal se afirma que se han hecho algunas solicitudes a las autoridades tanto departamentales como nacionales”. Al mismo tiempo, “el pasado 8 de mayo, los obispos de la frontera, de los vicariatos de San José del Amazonas (Perú) y de Puerto Leguizamo Solano (Colombia), escribimos una carta a través de las respectivas nunciaturas apostólicas a las dos cancillerías solicitando la adecuación de los hospitales de la frontera, con el fin de poder ofrecer la atención que requieran las personas que habitan en este territorio amazónico y fronterizo”. Pero desafortunadamente, “no han tenido eco las diferentes solicitudes”, expresó el Vicario Apostólico.

Situación en la zona de Leguizamo

“Al iniciar el mes de julio –continua el prelado-, la situación cambio para este llamado ‘jardín exótico del universo’. La pandemia, paso de ser una realidad que veíamos por televisión, a una realidad muy cercana, con rostros propios y nombres concretos”. La cantidad de contagios y de muertos asciende cada día en la zona de Leguizamo. “Los datos serán más dramáticos cuando lleguemos a saber a ciencia cierta la magnitud de la tragedia, o tal vez nunca lo sabremos pues en esta tierra del olvido las cosas se viven así”, se lamenta Monseñor Pinzón.

Según el Vicario Apostólico, el Hospital María Angelines está colapsado, con pocos profesionales de la salud y en una situación de mucha precariedad. “Ante tal panorama, la decisión de las personas es no acudir a los servicios sanitarios sino resistir desde sus casas con medicinas tradicionales y caseras” explica el prelado. A la crisis sanitaria por el COVID, se agrega “una fuerte virosis, un brote de dengue sin precedentes y a esto sumado el hambre que genera la inactividad de la gran mayoría de familias que viven del rebusque”.

Sabiduría de los habitantes

Finalmente, Monseñor Pinzón subraya que “ante esta dura realidad, es motivo de fortaleza, la confianza en Dios que manifiestan las personas y la resiliencia para afrontar con audacia y creatividad la enfermedad con medios precarios”. “No obstante –concluye el prelado-, nos acogemos a la sabiduría de nuestra gente reconociendo que lo único que nos queda es ponernos en las manos de Dios y resistir haciéndole frente a esta problemática con lo poco que se cuenta en estas tierras del olvido”.