Radio Guadalupana

Por José Alberto Morillo

Hemos escuchado en ocasiones que “toda acción tiene una reacción” y, en base a eso, hemos querido justificar nuestras acciones erradas. Este pensamiento humano nos aleja del proyecto salvífico de Dios, que, si bien es cierto busca la conversión del pecador, está muy lejos de esta especie de justificación que no corresponde a la idea propia del arrepentimiento.

Ahora bien, si algo es cierto es que todo pecado tiene una consecuencia, precisamente Adán y Eva nos los recuerdan en el Génesis, pues el resultado de un mal proceder es consecuente con lo que nos toca vivir más adelante, no por castigo, sino por sentido lógico de la dinámica de vivir, es decir, lo que nos condena son nuestras acciones, a las cuales les damos el poder para decidir nuestro destino.

Sin embargo, siempre hay un signo de esperanza a nuestro alrededor, el tiempo de cuaresma es uno de ellos en el que la Iglesia confía a los fieles una nueva oportunidad para reflexionar y adentrarse al misterio de la salvación, en el que pretendernos propiciar la conversión pasando de “Toda acción tiene una reacción” a “toda acción tiene una recompensa gloriosa”; un sentido claro de lo que nos conviene y edifica: la gran recompensa de la vida eterna.

Que esta cuaresma siempre nos direccione a la conversión esperanzadora y adoradora de Dios. Amén

17/02/2021