Radio Guadalupana Online

El anciano en las sagradas escrituras es un hombre o mujer con una gran sabiduría, podemos decir que muchos fueron escogidos por Dios para esa misión de seguirlo y trabajar por Él. En el Antiguo y Nuevo Testamento estos hombres y mujeres de edad son los que tienen el poder de regir a un pueblo y que tienen esa hermosa labor de realizar este sacerdocio no solo a la comunidad asignada sino también a la familia.

Los adultos mayores de hoy, al igual que en el pasado, siguen llenando a la comunidad con ese valor del AMOR porque gracias a ese don continúan uniendo y ayudando a las personas por su cercanía a Dios y por la sabiduría que Él mismo les ha dado. Recordemos ese pasaje que dice: “Los ancianos tienen sabiduría, la edad les ha dado entendimiento” (Job 12,12).

El Anciano en el Antiguo Testamento


En las sagradas escrituras no se les habla a las personas de avanzada edad como Adultos mayores, viejos, longevos, entre otros, en la Biblia es conocido como Anciano. En el diccionario del Nuevo Testamento, Dios llega al hombre, nos dice: “Entre los judíos se usaba esta palabra para los jefes religiosos, algunos de los cuales eran miembros de la Junta Suprema. La palabra también se usa para hombres en la Iglesia que han sido nombrados como directores o encargados (presbíteros); algunos creen que su oficio era igual al de los obispos”. El anciano es ese hombre no solo mayor de edad sino aquel que tiene cierto conocimiento en las cosas de Dios y que puede organizar y encaminar una comunidad realizaba este servicio como un sacerdocio.

La figura del anciano es visto como un hombre lleno de la sabiduría de Dios, dice Job: “Los ancianos tienen sabiduría, la edad les ha dado entendimiento” (Job 12,12). Pero también estos saberes lo reciben aquellos que escuchan, en el libro del Eclesiástico 3, 29 dice: “…el que escucha atentamente se alegra en la sabiduría”. Yahveh escogía a estos hombres sabios con la intención de impartir dicho conocimientos a ese pueblo escogido. En el libro del Eclesiástico 3, 29 nos dice: “El sabio entiende los proverbios de los sabios, el que escucha atentamente se alegra en la sabiduría”.

En el libro del Éxodo 3, 16 Dios le dice a Moisés: “Anda reúne a los ancianos y diles: El Señor se me apareció y me dijo que ha puesto su atención en ustedes”. Esto nos quiere decir que estos hombres de edad avanzadas son llamados por Dios y la comunidad en general saben quiénes son estos hombres sabios, conocedores de la Ciencia Divina. Ellos habían de acompañarle a la hora de presentarse delante de Faraón (Éxodo 3:18). Cuando había asuntos que arreglar o cosas que anunciar a todo el pueblo, Moisés y Aarón se dirigían a los ancianos (Éxodo 4:29; 12:21; 17:5-6; 18:12; 19:7).

Una de las grandes enseñanzas que dan estos ancianos a ese pueblo es esa comunión que tuvieron con Dios a través de la Oración. Y fruto de este encuentro tenemos los Salmos que fueron escrito por un pueblo que querían alabar, implorar, agradecer y pedir perdón al Señor. Salomón hace una hermosa oración que dice: “Señor y Dios mío, atiende mi ruego y mi súplica, escucha el clamor y la oración que este siervo tuyo te dirige hoy. No dejes de mirar, ni de día ni de noche, este templo, lugar donde tú haz dicho que estarás presente”. (1 Re 8, 28-29). He allí una de las grandes sabidurías que estos hombres han dado es esa comunión con el Padre pidiendo específicamente por el templo.

El Anciano en el Nuevo Testamento.
En el Nuevo Testamento podemos mencionar la hermosa oración del anciano Zacarías: “Bendito sea el Señor Dios de Israel porque ha venido a rescatar a su pueblo…” (Lc 1, 68). Y cuando Jesús lo presentan en el templo el que lo recibe fue el anciano Simeón, “hombre justo y piadoso” realiza esta hermosa oración: “Ahora, Señor, según tu promesa puedes dejar a tu siervo morirse en paz…” (Lc. 2, 29 – 32). Al igual podemos ver en la profetiza Ana e Isabel la prima de la Virgen María. Y así vamos viendo en las sagradas escrituras que estos hombres y mujeres a pesar de su edad siguen viviendo para Dios.

En el Nuevo Testamento Jesús les dice a los apóstoles, que muchos de ellos eran de edad avanzada y habrían recibida esa sabiduría del Señor: “Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia” (Mc 16, 15). Predicar la palabra no es sólo un trabajo para los adultos mayores que se encuentran en las sagradas escrituras, es un mandato que nos da Jesús para los que vivimos en este momento, día y hora.

El Adulto Mayor hoy.
En la oración debemos pedir sabiduría. Diría Antonio Pérez Esclarín en su libro Inteligencia espiritual(2017) dice: “Sabiduría para saber discernir los distintos movimientos o espíritus que se enfrentan en nuestro corazón pues con frecuencia el mal se presenta con apariencia de bien, que más que a la vida, nos conduce a la muerte”. La oración para el adulto mayor de hoy, al igual para todo creyente, es pedirle a Dios que aumente en todos nosotros el poderlo conocerlo mucho más.

Los adultos mayores de hoy siguen impartiendo ese saber a toda su familia, amigos y conocidos. Es un gusto ver muchas veces los hijos y nietos alrededor de la abuela u abuelo escuchando los cuentos que vivieron desde su niñez, comparando su pasado con el presente y diciéndoles a sus seres queridos “pórtense bien”. Son estos conocimientos que reciben estos niños y jóvenes que tenemos a nuestros alrededor para ser mejores que ellos en un futuro. Pero también esa ciencia Divina que han recibido estos adultos siguen impartiéndolo a sus familiares cuando les lee y les habla de la Palabra, cuando los invita a recibir los sacramentos, entre otras cosas. Es esa sabiduría recibida que sus allegados no olvidarán jamás.

Redacción: Nohé Ramón Gilson Reaño

Prensa Arquidiócesis de Coro

26 de marzo de 2022