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 «Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.» Jm 1, 5. Con esta cita bíblica, que describe en gran parte el llamado de Dios sobre Monseñor Mariano José Parra Sandoval, se hace más sencillo simplificar la extensa historia de un hombre de calidad humana inigualable, que al responder «sí» a la propuesta de Cristo de ser su siervo en la tierra, a través del sacramento del orden sacerdotal, cambió la vida de muchos, pues en eso consiste el proyecto salvífico del Señor, en preparar trabajadores para la mies y, como instrumentos de su amor, acercar la gente a Jesús.

Tratar de describir la persona de Mariano Parra, es hacer referencia inmediata al servicio, la entrega y la cercanía con la que ejerce su ministerio, pues en ello se condensa el sentido propio de su lema episcopal: «No vine a ser servido sino a servir»; un ejemplo claro de su convicción de cristiano, pastor y guía de la Iglesia Particular de Coro, en la que se ha ganado a pulso el aprecio, respeto y admiración de quienes se han dedicado a valorar y acompañar su labor pastoral, enrriqueciéndola desde la caridad y el buen trato.

Al pedir opinión a algunos fieles de la Arquidiócesis de Coro, sobre cómo describirían el pastoreo de Monseñor Mariano y lo que representa para ellos, las acepciones redundaron en «un servicio dado con humildad, amor y entregada», además del icónico aprecio de la juventud, dada su opción preferencial por ellos, que lo ha llevado a ser reconocido no sólo en esta instancia, sino a nivel nacional y en la región del caribe, en la que se resaltan sus grandes aportes a la Pastoral Juvenil de la Iglesia Universal.

En efecto, son 75 años de humildad y servicio, de obediencia y compresión, de fe y acción apostólica en favor de contruir la nueva civilización del amor, del Reino de Dios aquí en la tierra, ayudando desde su corazón sencillo, como aquel muchacho de los cinco panes y dos pescados, a los más necesitados, no únicamente en lo material, sino en lo espiritual y humano. Otro Cristo en la tierra que refleja en su haber diario, la paternidad de Dios en un episcopado regido por la misericordia y la paciencia, y todo para la gloria del Altísimo.

Redacción: José Alberto Morillo
Prensa Arquidiócesis de Coro
25 de abril de 2022