Radio Guadalupana

Pan de Vida 02/04/20

PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 17, 3-9

Abram se postró en el suelo, y Dios le habló así: “Mira a lo que me comprometo contigo: serás padre de una multitud de pueblos. Ya no te llamarás Abram, sino Abrahán, porque te hago padre de una multitud de pueblos. Te haré fecundo sin medida: de ti sacaré pueblos, de ti nacerán reyes. Me comprometo contigo y con tus descendientes a ser tu Dios y el de todos ellos en las generaciones venideras. Y esta es una promesa perpetua. Les daré a ti y a tus descendientes como posesión perpetua la tierra por la que andas como peregrino, todo el país de Canaán. Yo seré su Dios”. Y le agregó Dios a Abrahán: “Guarden el recuerdo de mi compromiso tú y tus descendientes por todas las edades”.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 104
R/. Dios se acuerda del juramento que hizo a nuestro padre Abrahán.

• Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro. Recuerden las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
• ¡Estirpe de Abrahán, su siervo, hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, Él gobierna toda la tierra. R/.
• Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R/.

EVANGELIO
Del Evangelio según san Juan 8, 51-59

Continuó diciendo Jesús a los judíos: “Les aseguro que el que guarda mis palabras no verá la muerte eterna”. Los judíos le replicaron: “Ahora vemos claro que el demonio te tiene loco. Abrahán murió y también los profetas, y tú dices que el que guarda tus palabras no sufrirá la muerte eterna. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abrahán, que tuvo que morir? También murieron los profetas. ¿Por quién te tienes?”. Jesús respondió: “Yo no me estoy glorificando, pues esa gloria sería vana. El que me glorifica es mi Padre, el mismo a quien llaman su Dios; solo que ustedes no lo conocen, como yo lo conozco. Si dijera que no lo conozco, sería un mentiroso, como ustedes. Pero yo lo conozco y guardo sus palabras. Abrahán, su padre, esperaba con emoción ver el día en que yo iba a venir; y cuando lo vio, se llenó de alegría”. Le dijeron entonces los judíos: “No tienes cincuenta años, ¿y conociste a Abrahán?”. Jesús les dijo: “Les aseguro que desde antes de Abrahán existo yo”. Ellos agarraron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Palabra del Señor.